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Ser feliz a pesar de…

Parece una leyenda popular que cuando lo que comunmente llamamos “amor” llega a tu vida, la felicidad hace nido en tu interior.

Ulitmamente he recibido algunos mensajes dónde me indican que les gusta verme feliz. ¿Y qué de debe esto? Creo que puede ser porque tengo una relación de pareja. Y si, estoy pasando por un momento dulce de mi vida; compartiendo mi caminar de la mano de un ser bondadoso y amoroso. Y esto seguramente tendría que ser, según los cánones y creencias de la sociedad; un motivo para que mi vida sea “toda felicidad”.

Agradezco a todas esas personitas que han escrito o que me lo dicen personalmente. Es un lindo gesto de cariño hacia a mi. Les agradezco también porque me han ayudado a conectar de nuevo con mi deseo de compartir por medio de este blog, un poco acerca de las experiencias de mi vida y poder expresar mi percepción acerca de este tema.

Vivimos en un mundo bombardeados todo el tiempo con mensajes del tipo: si consigues una pareja serás feliz; ó no te quedes solo/a porque la vas a pasar mal, encuentra tu media naranja…

Yo he caido en esta tampra por mucho tiempo, no voy a negar que por hoy hay momentos que también me lo creo. Y cuando caigo, recuerdo algo que leí hace mucho tiempo en el libro de Debie Ford “El secreto de la sombra”:

NO VA A VENIR NADIE. No hay nadie que pueda hacer esto por ti. Nadie va a venir a salvarte.

Cuando leí esto por rimera vez, me aterré. Como era que el universo o quien fuera pretendiera que yo hiciera este caminar sola. No era viable desde mi punto de vista. Con el tiempo me he estrellado muchas veces y me he dado cuenta, que era cierto: nadie me ha salvado. Nadie ha caminado este camino por mí. Me han acompañado, sí. Pero el trabajo lo he tenido que hacer yo sola.

Creo que para un adulto que ha crecido en un hogar disfuncional como el que yo crecí, esta puede ser una de las más devastadoras noticias que puede llegar a tener en su vida. Pero por muy aterradora que parezca, es sin lugar a dudas la noticia más maravillosa que podemos recibir porque esto me ha ayudado a empoderarme y hacerme cargo de mi vida. Otro de los regalos que esta noticia ha traído a mi vida, ha sido la experiencia de descubrir a un Poder Superior que siempre ha estado y sigue estando a mi lado aunque yo no le preste mucha atanción.

Es por esto que quise escribir este mensaje que va cargado de esperanza. La vida es cíclica, hoy estamos aquí; mañana no lo sabemos. Hoy estamos acompañados de unas personas y mañana con otras. Y la única persona con la que estaremos por el resto de nuestros días, somos nosotros mismos. De modo que una de las mejores cosas que he hecho es tomarme en cuenta. Reconocerme con amor. Hay días que son más duros que otros, pero sigo intentándolo, sigo dando pequeños pasos que se van convirtiendo en largos caminos. Al final, no es la meta la que importa; sino lo que hacemos cada día por nosotros mismos lo que nos hace felices. Porque la felicidad no es lo mismo que la alegría, que es algo pasajero, corto e intenso como lo son las emociones. La felicidad es algo eterno, duradero, profundo. Que sólo puede nacer de una conexión más allá de lo conocido, más allá de lo mortal.

Ser feliz no es lo mismo que “estar” feliz. Porque una habla de un estado y la otra habla de mi escencia. La felicidad ya está integrada en mí y está ahí para compartirla con los demás. Ser feliz es estar bien con nosotros mismos, sentirnos, reconocernos. Ser feliz, es poder sonreír aunque el corazón llore. No negando la tristeza, sino apreciando los regalos que trae ese dolor. Ser feliz es aceptar lo que es y no querer luchar porque sea distinto, aunque no me guste. Ser feliz es vivir un día a la vez, un minuto a la vez y si no es posible; vivir un segundo a la vez.

Se que estarás pensando, pero bueno ¿y cómo se puede ser feliz? Podría decir que no creo que exista una fórmula mágica para lograrlo. Tal vez sea algo más sencillo de lo que pensamos y podríamos empezar a dejar de buscar en el exterior figuras que traigan “felicidad” a nuestras vidas. Y podríamos cerrar los ojos y escuchar el silencio y desde ahí conectar con lo más profundo de ti y tu naturaleza escencial que es puro amor y felicidad.

Si te ha parecido útil, comparte que es para tí la felicidad 🙂

Un abrazo gigante,

Clau Palacio

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